Pides una hipoteca y el banco te ofrece un interés más bajo que el de tus vecinos. La pega, te explica el comercial casi de pasada, es que el préstamo no va en euros, va en yenes japoneses o en francos suizos. Suena raro, pero en 2007 firmaron así decenas de miles de familias en España. Casi veinte años después, muchas siguen pagando religiosamente y descubren que deben más capital que el día de la firma.
Un préstamo hipotecario normal, solo que en otra moneda
La hipoteca multidivisa no es ningún producto exótico de otro país. Es una hipoteca con tasación, notario y Registro de la Propiedad de por medio, igual que cualquier otra, solo que denominada en yenes o en francos suizos en lugar de en euros. Pagas la cuota en esa divisa, o en su equivalente en euros según la cotización del día, y el capital pendiente se recalcula cada mes en la moneda extranjera.
Ahí está la trampa que poca gente vio venir en su momento. Si el euro se deprecia frente al yen, la cuota sube aunque el interés pactado no se mueva un pelo. Y el capital que debes, convertido a euros, puede acabar siendo más alto que el que pediste al principio, incluso después de años de pagos puntuales. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca Multidivisa calcula que el problema tocó a más de 70.000 familias, la mayoría con préstamos firmados entre 2006 y 2009, cuando el diferencial sobre el Libor en yenes parecía un regalo frente al euríbor de la época.
Por qué ya casi nadie te la ofrece
Después del escándalo, y con varias sentencias de por medio, la Ley 5/2019 de crédito inmobiliario metió mano al asunto. Desde entonces, si un banco vende un préstamo en una divisa distinta a la de tus ingresos, tiene que detallar el riesgo de cambio con calma y darte, entre otras cosas, el derecho a convertir el préstamo a euros en momentos concretos de su vida. La ley llegó tarde para quien ya había firmado, pero explica por qué este producto prácticamente desapareció de los escaparates de las sucursales.
El giro de 2026: el Supremo empieza a declararlas nulas
El 1 de abril de 2026, el Tribunal Supremo declaró la nulidad parcial de las cláusulas multidivisa de una hipoteca de CaixaBank, por falta de transparencia a la hora de explicar el riesgo real del producto al cliente. No fue una sorpresa total (el Tribunal de Justicia de la UE ya había marcado el camino en 2017, con el caso Andriciuc), pero sí puso fin a una batalla judicial de una década para la familia que llevó su caso hasta el final.
Una sentencia así no borra la deuda de un plumazo. Recalcula el préstamo como si siempre hubiera sido en euros: elimina la referencia a la divisa extranjera y recompone el capital pendiente desde el principio, manteniendo el resto de condiciones pactadas. Para muchas familias eso significa pasar de deber más de lo que pidieron a deber bastante menos, y recuperar parte de lo pagado de más durante todos estos años.
Cuánto tiempo tienes para reclamar
Aquí conviene ir con cuidado, porque el plazo no es tan sencillo como parece. El Tribunal de Justicia de la UE fijó el 19 de marzo de 2026 el momento exacto en que arranca ese reloj: cuando el titular tuvo conocimiento real y razonable de que la cláusula podía ser abusiva y de que tenía derecho a reclamar, por ejemplo al presentar una queja al banco o al conocer una sentencia como la de abril. Eso puede ser bastante más tarde que la fecha de la firma. Si firmaste una hipoteca multidivisa hace años y nunca reclamaste, no des por hecho que el plazo ya pasó sin consultarlo antes con alguien que se dedique a esto.
Cómo se hace en la práctica
Si tienes o tuviste una hipoteca multidivisa, el primer paso no es ir directo al juzgado. Reúne el contrato original, la oferta vinculante (o la FEIN si es de después de 2019) y un histórico de recibos que muestre cómo ha evolucionado el capital pendiente en euros a lo largo de los años. Con eso, un abogado especializado en derecho bancario puede valorar si tu caso encaja en la doctrina de falta de transparencia que viene marcando el Supremo.
Antes de demandar, lo habitual es una reclamación previa al banco y, si no responde o la respuesta no convence, al Servicio de Reclamaciones del Banco de España. No siempre resuelve nada por sí sola, pero deja constancia formal de que ya reclamaste, algo que puede pesar en el cómputo del plazo que comentábamos antes. Las asociaciones de consumidores también suelen ofrecer una primera orientación gratuita para saber si merece la pena seguir adelante.
Nadie puede prometerte que tu caso termine como el de CaixaBank de abril. Cada hipoteca multidivisa se firmó con su propia documentación y su propia explicación, o falta de ella, en la notaría, y eso pesa mucho en un juicio. Pero si llevas años viendo que tu deuda no baja al ritmo que debería, ahora hay más motivos que nunca para sacar esa carpeta del cajón y preguntar.