Pides una hipoteca y de repente el banco quiere saber más de ti que tu madre. Nóminas, renta, vida laboral, extractos... Tranquilo, no es un interrogatorio (bueno, un poco sí). Es su forma de responder a una sola pregunta: ¿vas a poder pagar esto durante 25 o 30 años?
Por qué tanto papeleo, a ver
Desde la ley hipotecaria de 2019, el banco está obligado a estudiar tu solvencia a fondo antes de prestarte un euro. No es que sean cotillas por hobby: si te dan más de lo que puedes devolver, el marrón también es suyo. Así que cada papel de la lista tiene su porqué. Vamos con ellos.
La lista, papel por papel
DNI o NIE
Para saber quién eres. Si compráis en pareja, el de los dos.
Las últimas nóminas (normalmente dos o tres)
La foto de lo que entra cada mes. Miran el neto, claro, pero también si hay variables o bonus que un mes aparecen y al siguiente no. Un sueldo de 1.800 fijos no se lee igual que 1.200 más comisiones.
El contrato de trabajo
Lo que mira el banco aquí es la fecha de caducidad: no es lo mismo prestarte dinero a 30 años con un indefinido bajo el brazo que con un temporal que vence en septiembre.
La vida laboral
Se pide gratis en la web de la Seguridad Social (Import@ss) y tarda dos minutos. Es tu historial de cotización, y al banco le cuenta la película entera: cuánto llevas cotizando y cuántos parones has tenido. En una palabra: estabilidad.
La declaración de la renta (IRPF)
La versión oficial de tus ingresos, con sello de Hacienda. Sirve para comprobar que tus nóminas dicen la verdad y para ver si tienes otras fuentes de ingresos: un alquiler, ese piso heredado del que nunca hablas, algún dividendo suelto.
Los extractos bancarios: donde te miran de verdad
El documento que más pudor da y el que más miran. Te pedirán entre tres y seis meses, según la entidad, porque quieren ver cómo vives: si te queda algo a fin de mes, si hay recibos devueltos, si aparecen bizums de madrugada con conceptos creativos. Es tu comportamiento financiero en directo.
La CIRBE: el droide que sabe cuánto debes
Detrás del nombre de droide de Star Wars hay algo muy serio: la Central de Información de Riesgos del Banco de España, un registro donde figuran los préstamos, créditos y avales que ya tienes. El banco la consulta para saber cuánto debes en total, no solo lo que tú le cuentes. Puedes pedirla gratis en la sede electrónica del Banco de España y ver, como mínimo, todo lo que verá el banco (tu informe detallado incluye incluso más: cada préstamo con su entidad). Hazlo antes que ellos: las sorpresas, mejor en tu pantalla que en la suya.
Recibos de otros préstamos (si los tienes)
Error de manual: "olvidarse" del préstamo del coche. No cuela: el banco lo verá igual en la CIRBE. Quieren saber qué parte de tu sueldo ya está comprometida (el coche, aquel máster que sigues pagando). La referencia habitual, que el propio Banco de España recomienda en su Portal del Cliente Bancario: entre la hipoteca y el resto de deudas, no pasar del 30-35% de tus ingresos netos, aunque algunas entidades estiran hasta el 40% en casos concretos.
Los papeles de la casa
Si ya has elegido vivienda: la nota simple del Registro de la Propiedad (comprueba que quien vende es el dueño de verdad y que el piso no arrastra cargas ocultas) y el contrato de arras, si ya lo has firmado.
¿Y si soy autónomo?
Misma lógica, más papeles. Como no tienes nómina, tus ingresos se demuestran por la vía fiscal:
- La renta de los dos últimos ejercicios, para ver si el negocio va a más o a menos.
- El modelo 130 de pagos fraccionados de IRPF (o el 131 si tributas por módulos), si estás obligado a presentarlos: muchos profesionales con retención en factura no lo están.
- El IVA trimestral (modelo 303) y el resumen anual (modelo 390).
- Los recibos de la cuota de autónomos, al día.
Si tus ingresos bailan mucho entre trimestres, prepara una buena explicación. Mejor por escrito.
Trucos para que el expediente no se atasque
Entrégalo todo junto y a la primera. Los expedientes no mueren por malos, mueren por goteo. Cada papel que falta son días extra de cola.
PDFs oficiales descargados de la fuente (el portal de tu empresa, la web de Hacienda), nada de fotos torcidas con tu dedo en la esquina.
Los meses previos, vida aburrida. Nada de descubiertos ni de recibos devueltos: el extracto es tu carta de presentación y conviene que se lea bien.
No pidas otros créditos mientras tanto. Financiar un sofá a plazos en plena solicitud de hipoteca es meterte un gol en propia puerta: ese crédito aparecerá en la CIRBE y te restará capacidad de pago.
Si hay algo raro en tu perfil, adelántate. ¿Un parón laboral? ¿Un ingreso gordo por vender el coche? Explícalo con su papel correspondiente antes de que pregunten. Y pide tú primero la vida laboral y la CIRBE, gratis y online las dos, para pillar la deuda antigua o el aval olvidado antes que el analista.
Junta los papeles y respira
La lista impone menos de lo que parece: casi todo se descarga online en una tarde. Nada garantiza que el banco diga que sí, eso depende de tu perfil y de cada entidad, pero un expediente completo y ordenado juega siempre a tu favor. Que si dicen que no, al menos no sea por un PDF que faltaba.
Y si algo no te cuadra, pregunta antes de firmar. Para eso estamos: para traducir del idioma banco al idioma persona.