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Vas a comprar casa, tienes una discapacidad reconocida y nadie te ha contado que eso cambia parte de la cuenta. No hablo de que el banco te trate distinto por ley (no puede, y si lo intenta es discriminación pura y dura). Hablo de dos sitios muy concretos donde tu situación sí entra en juego: los impuestos que pagas al comprar y el seguro que casi siempre va pegado a la hipoteca.

El impuesto que baja de verdad

Cuando compras una vivienda de segunda mano pagas el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, el ITP. El tipo general ronda el 6-10% según la comunidad autónoma, y ahí es donde entra tu certificado de discapacidad: la mayoría de comunidades aplican un tipo reducido para un grado igual o superior al 33%.

El descuento no es simbólico. En Andalucía el ITP general es del 7% y baja al 3,5% con discapacidad acreditada. En Baleares llega a existir bonificación del 100% para menores de 30 años o personas con discapacidad igual o superior al 33%, siempre que sea tu vivienda habitual, tengas al menos el 50% de titularidad y no seas ya dueño de la mitad o más de otra casa. Otras comunidades se mueven en un rango del 2% al 5%, con sus propios requisitos de renta y de valor máximo del inmueble.

Ojo con la letra pequeña: cada comunidad pone sus propias condiciones (tope de ingresos, que sea primera vivienda, plazos para pedirlo) y cambian de un año a otro. Antes de firmar nada, mira la normativa de tu comunidad o pregúntale directamente a la gestoría que lleve la compraventa. Y guarda el certificado de discapacidad actualizado, porque te lo van a pedir en notaría.

El aval ICO también piensa en ti

El aval ICO para primera vivienda tiene una norma que descarta a cualquiera que ya sea propietario de otra casa, salvo un puñado de excepciones. Una de ellas está pensada justo para este caso: si tu vivienda actual es inaccesible por tu discapacidad o la de alguien de tu unidad familiar, puedes seguir siendo titular de esa casa y aun así pedir el aval para la nueva.

El resto de condiciones no cambia: menos de 35 años (o familia con hijos a cargo), ingresos que no superen unos 37.800 euros brutos al año por persona, vivienda de hasta 325.000 euros. El aval cubre una parte del precio que normalmente tendrías que aportar tú de tu bolsillo, así que si tu piso actual no es accesible, merece la pena revisar si encajas.

Donde se complica: el seguro de vida

Aquí viene la parte menos amable. Casi ningún banco te obliga por ley a contratar su seguro de vida vinculado a la hipoteca (puedes traer uno externo y debería bastarle, aunque en la práctica algunos aprietan con el tipo de interés si no lo contratas con ellos). El problema no suele ser el banco: es la aseguradora.

Si tienes una enfermedad grave o una discapacidad ya reconocida, la aseguradora puede pedirte un cuestionario de salud más largo, aplicarte una sobreprima o directamente reducir lo que cubre. Es habitual que las pólizas cubran incapacidad absoluta y gran invalidez, pero dejen fuera la incapacidad total salvo que la contrates aparte, y casi ninguna cubre la parcial.

La regla de oro: declara tu situación tal cual es en el cuestionario. Si ocultas algo y luego necesitas cobrar el seguro, la aseguradora puede alegar que no declaraste el riesgo y negarse a pagar, justo cuando más lo necesitas. Compara varias aseguradoras antes de decidirte, porque el trato a una misma condición varía bastante de una a otra. Y si el seguro que ofrece tu banco te sale carísimo, pide presupuesto fuera: la ley obliga al banco a aceptar un seguro externo si cubre lo mismo, aunque en la práctica conviene pedirlo por escrito y comparar la letra pequeña de las coberturas, no solo el precio.

Las ayudas para adaptar la casa

Si la vivienda que compras necesita reformas de accesibilidad (rampa, ascensor, baño adaptado), varias comunidades autónomas sacan convocatorias de ayudas específicas para eso, separadas del ITP. Suelen ser subvenciones parciales sobre el coste de la obra, con su propio plazo de solicitud y su propio tope de renta. Cambian cada año y cada comunidad las gestiona a su manera, así que la única forma fiable de saber qué hay ahora mismo es mirar la web de vivienda de tu comunidad o preguntar en el ayuntamiento.

Nada de esto te hace más difícil comprar casa, solo distinto. Los impuestos juegan a tu favor, el aval ICO tiene una puerta pensada para tu situación y el seguro es el único punto donde de verdad conviene comparar antes de firmar, no después.

(Esto es contenido informativo. Los requisitos y porcentajes cambian según tu comunidad autónoma y tu caso concreto: verifícalos antes de tomar una decisión.)

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