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Te cae una paga extra, una herencia pequeña o simplemente has ahorrado más de lo esperado este año. La reacción automática de mucha gente es la misma: "pues lo meto en la hipoteca y así me la quito de encima antes". A veces es la jugada correcta. Otras veces es tirar dinero que podría estar rindiendo en otro sitio mientras tu hipoteca, la que ya tienes, sigue funcionando exactamente igual de bien sin que la toques.

Vamos con la cuenta de verdad, no con el impulso.

Lo que puede cobrarte el banco (y lo que ya no puede)

La Ley 5/2019 pone topes claros a lo que el banco puede cobrarte por adelantar capital, y esos topes dependen de si tu hipoteca es a tipo fijo o variable.

Si tienes hipoteca variable

Los tres primeros años, el banco puede cobrar hasta un 0,25% del capital que amortices. Del cuarto al quinto año, el tope baja al 0,15%. A partir del sexto año, cero. Nada. Y hay un matiz importante: esa comisión solo es legal si al banco realmente le genera una pérdida financiera demostrable, algo que en variable casi nunca ocurre porque el tipo se revisa cada seis o doce meses. En la práctica, la mayoría de bancos ni se molestan en cobrarla en variable.

Si tienes hipoteca fija

Aquí el margen del banco es mayor: hasta un 2% del capital amortizado durante los primeros diez años, y un 1,5% a partir de entonces. La lógica es la contraria a la de variable: si firmaste un tipo fijo hace tres años cuando el euríbor estaba por las nubes y ahora los tipos han bajado, el banco sí pierde dinero si le devuelves capital antes de tiempo, porque esperaba cobrarte ese interés más alto durante más años.

Antes de decidir nada, pide a tu banco el importe exacto de la comisión para tu caso concreto. Algunos simulan la pérdida financiera real (que puede ser menor que el tope legal) y otros aplican directamente el máximo permitido sin explicar el cálculo.

Amortizar no es una sola decisión, son dos

Cuando adelantas dinero, el banco te pregunta (o debería preguntarte) si quieres reducir cuota o reducir plazo. No es lo mismo.

Reducir plazo mantiene tu cuota mensual igual pero acorta los años que te quedan. Es la opción que más intereses totales te ahorra a largo plazo, porque dejas de pagar intereses antes.

Reducir cuota mantiene el plazo pero te baja lo que pagas cada mes. Tiene sentido si lo que necesitas es aire en el día a día: menos presión mensual, aunque acabes pagando intereses durante más tiempo en total.

Si tu prioridad es ahorrar en intereses, casi siempre gana reducir plazo. Si lo que te falta es margen mensual, reducir cuota es la respuesta honesta, aunque salga más caro a largo plazo.

La pregunta que de verdad decide: ¿dónde rinde más ese dinero?

Aquí está el cálculo que se salta la mayoría. Amortizar hipoteca es, en el fondo, invertir ese dinero a una rentabilidad garantizada igual al tipo de interés de tu préstamo. Si tu hipoteca está al 3% (el tipo medio de las hipotecas nuevas en España rondaba el 2,98% en los últimos datos del INE), adelantar capital equivale a "ganar" un 3% seguro, sin riesgo y sin fiscalidad, porque no pagas impuestos por ahorrarte un interés.

La pregunta entonces es simple: ¿tienes alguna alternativa que te dé más de ese 3% con una seguridad parecida, una vez descontados impuestos? Si la respuesta es sí (algún producto de ahorro o inversión conservador que ronde o supere ese interés neto), probablemente te compense más dejar la hipoteca tranquila y destinar el dinero ahí. Si la respuesta es no, o el único sitio donde rendiría más implica asumir riesgo real (bolsa, según qué fondos), amortizar empieza a ganar puntos, sobre todo si tu hipoteca es variable y el euríbor sigue en niveles altos como los actuales.

Ojo con un matiz: si tienes una hipoteca fija firmada a un tipo bajo hace unos años, la cuenta cambia del todo. Ahí normalmente compensa más dejar la deuda barata donde está y usar el dinero en cualquier otra cosa, porque estás pagando menos interés del que probablemente conseguirías en la mayoría de alternativas.

Cuándo mejor no toques ni un euro

Comprueba primero que te queda un colchón de emergencia de al menos tres o seis meses de gastos fuera de la hipoteca. Adelantar capital y quedarte sin margen para un imprevisto (un coche que se rompe, unos meses sin ingresos) es cambiar un problema pequeño por uno grande. La hipoteca puede esperar un mes más si hace falta. Un descubierto o un préstamo de urgencia a tipos mucho peores, no.

Tampoco tiene mucho sentido amortizar si te queda poquísimo plazo (dos o tres años) y una cuota ya baja: ahí el ahorro en intereses es mínimo comparado con lo que perderías de liquidez inmediata.

Y si dudas entre amortizar tu hipoteca actual o cambiarte a otro banco con mejores condiciones, calcula las dos cosas por separado. Son decisiones distintas con números distintos, aunque a veces se mezclen en la misma conversación con tu banco.

Pide siempre el número exacto de la comisión, decide si quieres plazo o cuota, y compara el interés de tu hipoteca con lo que de verdad te da la alternativa, no con lo que crees que te da. El resto es aritmética de bachillerato, no magia financiera.

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