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Cada pocos meses alguien me pregunta lo mismo: "¿de verdad hay bancos que te dan el piso entero sin poner un euro?" La respuesta corta es sí, existe. La respuesta larga es que ese "sin poner un euro" tiene bastante letra pequeña detrás, y casi nunca es tan sin ahorros como suena en el titular.

Vamos a desmontarlo con calma.

Por qué el banco pide un 20% de entrada (y no es capricho)

La norma no escrita del sector es financiar como mucho el 80% del valor de tasación o de compra, el que sea más bajo. No es que el banco quiera fastidiarte: es que si algún día no pagas, quiere margen suficiente para recuperar el dinero vendiendo la casa sin perder ni un euro. Ese 20% que te falta es, básicamente, el colchón del banco, no solo el tuyo.

Por eso, cuando alguien ofrece financiar el 100%, lo raro no es que exista. Lo raro es que se lo den a cualquiera.

El camino más real: el aval ICO para menores de 35

Si tienes menos de 35 años en el momento de firmar, esta es probablemente tu puerta de entrada más accesible. El Estado, a través del ICO, avala ese tramo que va del 80% al 100% del valor de tasación o compraventa (el que sea menor), de forma que el banco se queda tranquilo aunque te financie el piso entero.

Algunas condiciones que conviene tener claras antes de ilusionarte:

  • Tu patrimonio no puede superar los 100.000 euros.
  • Tus ingresos tienen un tope ligado al IPREM, que desde el pasado mes de junio varía según la provincia donde compres, así que el límite exacto depende de dónde busques piso.
  • El aval cubre el 20% del préstamo, o el 25% si la vivienda tiene una buena calificación energética (letra A a D).
  • Es gratuito para ti, lo paga el Estado si algo sale mal, y el programa sigue vigente hasta finales de 2027.

No es magia ni es para todo el mundo, pero si encajas en el perfil, es la vía más ordenada que hay ahora mismo para no depender de tener el 20% ahorrado.

Si tienes más de 35: los bancos también dan el 100%, pero a su manera

Entidades como Ibercaja, imagin, ABANCA, Unicaja, ING o Kutxabank ofrecen en su catálogo la posibilidad de financiar el 100%, aunque casi siempre reservada a perfiles muy concretos: vivienda de protección oficial, funcionarios con nómina estable de por vida, o clientes con una solvencia que hace innecesario cualquier colchón.

Aquí va el matiz importante: una hipoteca al 100% no es un producto que pidas por internet como quien compara seguros de coche. Es algo que se negocia caso por caso, con tu gestor mirándote la nómina, el historial y hasta el tipo de contrato con lupa. Que lo anuncien en su web no significa que te lo vayan a dar a ti.

El plan B de siempre: pedir prestado el colchón de otro

Si no entras en ninguna de las dos anteriores, queda la vía clásica: la doble garantía. Consiste en que otra persona, normalmente los padres, ponga como garantía adicional una propiedad libre de cargas. El banco no te da el dinero porque confíe más en ti, sino porque tiene una segunda casa a la que recurrir si algo falla. Funciona, pero conviene hablarlo muy claro en casa antes de firmar: ese aval compromete de verdad la vivienda de quien lo pone.

"Sin ahorros" no significa cero ahorros

Aquí es donde más gente se lleva la sorpresa. Aunque consigas que te financien el 100% del precio del piso, vas a necesitar tener aparte entre un 10% y un 12% del valor de la vivienda, porque desde la Ley 5/2019 el banco asume los gastos propios de la hipoteca (notaría, registro, gestoría y el impuesto sobre el préstamo), pero los gastos de la compraventa en sí (impuestos como el ITP o el IVA según sea vivienda de segunda mano o nueva, la tasación) siguen siendo cosa tuya. Ese porcentaje varía según tu comunidad autónoma y si el piso es nuevo o usado.

Así que "hipoteca al 100%" quiere decir 100% del precio de la casa, no 100% de todo lo que vas a pagar el día de la firma.

Lo que te cuesta financiar más

Financiar el máximo posible tiene un precio que se nota mes a mes y también al final. Como ejemplo con números redondos: en una hipoteca a 30 años con un tipo fijo alrededor del 3%, pedir 40.000 euros de más (la diferencia entre financiar el 80% o el 100% de un piso de 200.000 euros) se traduce en unos 170 euros más de cuota cada mes y, sumando toda la vida del préstamo, en unos 20.000 euros extra solo en intereses. Es un cálculo ilustrativo, no una oferta real, pero da una idea de por qué financiar hasta el límite no es gratis solo porque el banco te lo permita.

Antes de lanzarte, mira los números con calma: cuánta cuota puedes asumir sin ahogarte, si te interesa más esperar un año y ahorrar algo por el camino, y si tu perfil encaja de verdad en alguna de estas vías. Comprar sin ahorros es posible, pero no es lo mismo que comprar sin cuentas que hacer.

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