Encuentras el piso, metes el precio en un simulador, todo cuadra bonito y ya te ves con las llaves en la mano. Entonces llega el banco con su propia calculadora y, de repente, el piso de tus sueños depende de una cosa que no sale en el anuncio de Idealista: tu nómina.
Porque al banco el precio de la vivienda le da igual. Lo que de verdad analiza es si tu sueldo aguanta la cuota sin ahogarte. Y esa cuenta tiene truco, pero no es magia negra: se puede hacer en un papel antes de perder una tarde entera con calculadoras online.
La regla que usan (casi) todos los bancos
Se llama tasa o ratio de esfuerzo, y la cifra que manejan la mayoría de entidades es esta: tu cuota hipotecaria, sumada a cualquier otra deuda que tengas (coche, préstamo personal, esa tarjeta revolving que abriste en Black Friday), no debería superar el 30-35% de tus ingresos netos mensuales. Pasado ese umbral entras en lo que en el sector llaman zona roja, y ahí la mayoría de bancos frena en seco o te ofrece menos de lo que pedías.
La cuenta se hace al revés de como la piensas tú. Tú piensas "quiero un piso de tanto". El banco piensa "cuánto puede pagar esta persona al mes sin asfixiarse" y desde ahí calcula el importe máximo que te presta.
Números con nombre y apellido
Vale, la teoría está bien, pero lo que quema es ver la cuenta hecha. Cogamos un tipo fijo medio de referencia en el mercado actual (ahora mismo se pueden encontrar ofertas desde el 2,1-2,5% TIN, aunque tu perfil concreto puede salir algo más caro o más barato) y una hipoteca a 25 años financiando el 80% del precio, que es lo habitual si no eres joven con avales especiales.
| Precio del piso | Hipoteca (80%) | Cuota mensual estimada | Ingresos netos que pide el banco (al 30%) |
|---|---|---|---|
| 150.000 € | 120.000 € | ~550 €/mes | ~1.830 €/mes (~22.000 €/año) |
| 200.000 € | 160.000 € | ~735 €/mes | ~2.450 €/mes (~29.400 €/año) |
| 300.000 € | 240.000 € | ~1.100 €/mes | ~3.670 €/mes (~44.000 €/año) |
Son estimaciones con un tipo representativo, no la oferta exacta que te va a hacer tu banco. Si te lo dan a tipo variable la cuota puede moverse con el euríbor, así que mejor calcular con un margen de seguridad y no al límite justo.
Y ojo con la trampa mental: esos ingresos netos mensuales no son tu sueldo bruto. Entre IRPF y Seguridad Social, un bruto anual de 35.000-38.000 € puede quedarse en unos 2.400-2.500 € netos al mes, según tu comunidad autónoma y tu situación familiar. Si haces la cuenta con el bruto, te vas a llevar un chasco en la oficina.
Lo que el simulador online no te cuenta
El simulador de turno te pide precio y ya está. El gestor del banco mira bastante más:
Tus deudas activas restan directamente de ese 30-35%. Si ya pagas 200 € al mes de un préstamo del coche, ese dinero se descuenta antes de calcular cuánta hipoteca aguantas, no se suma aparte.
La estabilidad del ingreso pesa tanto como la cantidad. Un sueldo de 2.500 € con contrato indefinido y tres años en la empresa convence más que uno de 3.000 € en prácticas o con contratos que se renuevan cada seis meses.
Y si vais dos personas a firmar, sí, se suman los ingresos, pero también se suman las deudas de ambos. A veces meter a alguien de cotitular con un préstamo personal a medio pagar hace más mal que bien.
Si el número no te sale, tienes margen para moverlo
No es un examen de aprobado o suspenso, es una ecuación con varias piezas y puedes tocar más de una:
Alargar el plazo baja la cuota mensual, aunque pagues más intereses totales a lo largo de la vida del préstamo. Ahorrar una entrada mayor reduce lo que necesitas financiar y, con ello, la cuota. Cancelar deudas pequeñas antes de pedir la hipoteca (ese préstamo del coche que le quedan seis meses) libera margen en la ratio de esfuerzo, aunque tengas que apretarte el cinturón unos meses. Y hay programas de aval público para menores de 35 o 40 años, según la comunidad autónoma, que permiten financiar más del 80% sin recurrir a un aval familiar.
Ninguna de estas opciones es gratis, cada una tiene su letra pequeña, pero conviene conocerlas antes de descartar un piso solo porque el primer simulador te dio un número feo.
Si tienes dudas de qué margen real te da tu nómina antes de ponerte a mirar pisos, mejor hacer la cuenta primero y buscar casa después. Ahorra visitas, ilusiones y más de un disgusto con la inmobiliaria.
(Esto es contenido informativo con cifras estimadas. Cada entidad calcula su ratio de esfuerzo y sus condiciones de forma distinta: pide una simulación personalizada antes de decidir nada.)