Llevas semanas mandando nóminas, contratos, vida laboral y hasta el extracto del mes en que te fuiste de vacaciones. Justo cuando parece que el banco ya lo tiene todo, te llaman de otra empresa con una oferta mejor. O te dicen que no superas el periodo de prueba en la que tienes ahora. ¿Y la hipoteca? ¿Se cae, sigue igual, hay que volver a empezar?
Depende de una sola cosa: si ya has firmado ante notario o todavía no.
Preaprobada no es firmada
Ese "sí" que te dio el banco al principio, con el estudio de tu nómina y tu vida laboral, no es un contrato cerrado. Es una foto de tu situación en ese momento. Hasta que no estampas la firma en la notaría, el banco puede volver a mirar el expediente, y de hecho suele hacerlo justo antes: en la firma piden la última nómina, y si detectan un cambio de trabajo por el camino, reabren la carpeta.
Eso significa pedirte otra vez contrato, nóminas del nuevo puesto y a veces una carta de la empresa confirmando que sigues ahí. No te lo toman como algo personal, simplemente reevalúan el riesgo con los datos que tienen delante en ese momento, que ya no son los mismos de cuando empezó todo.
Lo que de verdad pesa: la antigüedad, no el nombre de la empresa
Aquí la mayoría de gente se equivoca de foco. No importa tanto si el nuevo curro suena mejor en el currículum, importa cuánto tiempo llevas en él. La mayoría de bancos piden entre 6 y 12 meses de antigüedad en el puesto actual para dar por buena la operación, y un periodo de prueba abierto cuenta como inestabilidad, aunque el sueldo sea mejor.
Si el cambio es a un contrato indefinido con más sueldo y ya lo tienes consolidado, puede jugar a tu favor. Si acabas de entrar y todavía estás a prueba, el banco lo va a leer como un signo de interrogación, no como una mejora. Al banco no le importa tanto cuánto ganas ahora. Le importa cuánto tardaría este trabajo en fallarte si algo se tuerce.
El escenario feo: que te despidan antes de firmar
Este es el caso que de verdad da miedo, y pasa más de lo que crees: firmas las arras, empiezas el papeleo de la hipoteca, y a un mes de la escritura te comunican que no superas el periodo de prueba o que hay un ERE. Si el banco retira la operación en ese punto, el problema ya no es solo la hipoteca, es el dinero que dejaste como señal al vendedor.
Por eso, cuando firmes el contrato de arras, exige que incluya una cláusula de condición suspensiva ligada a la obtención de financiación. Si el banco no concede el préstamo por causas ajenas a ti (o incluso por un cambio de tu situación laboral), recuperas la señal en vez de perderla. Sin esa cláusula, el vendedor se puede quedar con tu dinero aunque la culpa sea del banco, o de tu mala suerte con el nuevo empleo.
Una vez firmas, el banco ya no puede tocar nada
Aquí viene la parte tranquilizadora. En cuanto pasas por notaría, la hipoteca queda cerrada con las condiciones pactadas. Que a los tres meses cambies de trabajo, te quedes en paro o montes tu propio negocio no le da derecho al banco a tocar el tipo, el plazo ni ninguna cláusula, salvo que se demuestre que diste datos falsos para conseguir el préstamo. Tampoco tienes obligación legal de avisar al banco de un cambio de trabajo si sigues pagando con normalidad y no pides nada nuevo (novación, ampliación de capital, lo que sea). La hipoteca ya firmada vive su vida al margen de la tuya.
Qué hacer si tu situación cambia a mitad de trámite
Si puedes elegir el momento, evita cambiar de trabajo entre la preaprobación y la firma, aunque la oferta nueva sea tentadora. Si el cambio ya está decidido y no depende de ti, lo peor que puedes hacer es esconderlo: el banco lo va a ver en la última nómina, así que mejor avisar tú antes y llevar el contrato nuevo preparado que lo descubran el día de la firma y todo se pare de golpe.
Si el nuevo puesto no tiene la antigüedad que pide el banco, plantea un avalista o un segundo titular con ingresos estables mientras consolidas el nuevo trabajo. Y revisa siempre el contrato de arras antes de firmarlo, no cuando ya tienes el problema encima. Una cláusula de financiación bien escrita cuesta una lectura atenta y puede salvarte varios miles de euros de señal.
¿Te acaba de pasar y no sabes si tu operación sigue en pie? Cuéntanos los plazos y lo miramos contigo.
(Esto es contenido informativo. Cada entidad valora estos casos de forma distinta: confirma siempre tu situación concreta con tu banco antes de tomar decisiones.)