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Meter el coche, la tarjeta y hasta el crédito del sofá dentro de la hipoteca suena a magia financiera. Una llamada, una firma, y pasas de malabarear cuatro cuotas a pagar una sola, más baja que la suma de todas. El banco te lo cuenta así, y no miente. Lo que no siempre te cuenta es cuánto vas a pagar de más en los próximos veinte años por ese alivio de hoy.

Por qué el banco te lo ofrece con tanto gusto

Ampliar tu hipoteca para absorber otras deudas es, técnicamente, lo mismo que ampliarla para pagar una reforma: una novación modificativa de capital. El banco te presta más dinero sobre la misma garantía, tu casa, y con ese dinero cancela el préstamo del coche, la tarjeta revolving o el crédito personal que tenías repartido en otro sitio.

Para el banco es un negocio redondo. Convierte deuda que antes era puro riesgo (un préstamo sin garantía real) en deuda respaldada por la mejor garantía que existe. Tú, mientras tanto, notas que la cuota mensual baja de golpe. Las dos partes salen contentas el día de la firma. La pregunta es qué pasa los siguientes veinte años.

La cuota baja porque el plazo se estira, no porque el dinero sea más barato

Aquí está la parte que nadie te dibuja en una pizarra: tu préstamo personal probablemente tenía un plazo de 4 o 5 años. A tu hipoteca le quedan 20 o 25. Cuando metes esa deuda dentro de la hipoteca cambias el tipo de interés, normalmente a mejor, porque una hipoteca sale más barata que un préstamo personal o una tarjeta. Pero también cambias el plazo en el que la devuelves, y estirar el plazo puede hacer que acabes pagando más intereses en total aunque el tipo sea menor.

Un ejemplo con números, no con adjetivos

Te quedan 120.000€ de hipoteca a 20 años, a un tipo del 3%: pagas unos 665€ al mes. Además arrastras un préstamo personal de 15.000€ a 4 años al 9% TAE (373€/mes) y una tarjeta con 3.000€ de saldo que vas devolviendo en dos años a un 20% TAE (153€/mes). Entre las tres cosas pagas 1.191€ al mes.

Metes esos 18.000€ de deuda extra dentro de la hipoteca, al mismo 3% y a los mismos 20 años que te quedaban. La cuota única sale por unos 765€ al mes. Has pasado de pagar 1.191€ a pagar 765€: un alivio real de más de 400€ mensuales, nada despreciable si el mes aprieta.

Ahora la otra cuenta. Si hubieras dejado el préstamo y la tarjeta a su plazo original, los intereses de esos 18.000€ sumarían unos 3.580€ en total. Metidos dentro de la hipoteca a 20 años, esos mismos 18.000€ generan casi 5.960€ de intereses. Pagas menos cada mes, sí, pero unos 2.380€ más en total solo por haber cambiado cuatro años de plazo por veinte.

Lo que el banco te va a pedir antes de decir que sí

No es un trámite exprés. El banco vuelve a mirar tu perfil casi como si pidieras la hipoteca de cero: nueva tasación de la vivienda, y la deuda total resultante (hipoteca más lo que sumas) normalmente sin superar entre el 70% y el 80% del valor tasado. También revisa que la cuota nueva siga dentro del 30-35% de tus ingresos netos, la misma regla que se aplica siempre en España. Y hay gastos por el camino: comisión de la ampliación, tasación nueva, notaría, registro y, en algunos casos, penalización por cancelar anticipadamente los préstamos que unificas si todavía estaban en sus primeros años.

Cuándo tiene sentido y cuándo es pan para hoy

Unificar compensa cuando el problema es de caja, no de deuda total: cuando tres cuotas juntas te ahogan cada mes, sabes que a largo plazo vas a pagar algo más por ese alivio y lo aceptas con los ojos abiertos. También tiene más sentido si, además de meter la deuda, amortizas capital en cuanto puedas (una paga extra, una herencia, lo que caiga) para no quedarte los veinte años completos pagando intereses de una tarjeta que originalmente eran cuatro.

Tiene bastante menos sentido si lo haces solo porque la cuota final se ve más bonita en el resumen, sin mirar el total, o si sigues con el hábito que te metió en esas deudas y en un par de años vuelves a tener otra tarjeta cargada, esta vez sin margen para unificar nada porque la casa ya está hipotecada hasta el límite.

(Esto es información general, no una recomendación sobre tu caso. Cada banco pone sus propias condiciones y cada situación de deuda es distinta: haz tus propios números antes de firmar.)

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