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Llevas dos años repartiendo para Glovo, Uber Eats o Deliveroo, facturas cada mes, pagas tu RETA religiosamente y hasta tienes algo ahorrado. Vas al banco a pedir hipoteca y el gestor te pregunta "¿pero usted en qué empresa trabaja?". Tú le dices que en ninguna, que trabaja para una app. Silencio incómodo. Bienvenido al perfil que todavía no sabe muy bien dónde encajarte.

Ni asalariado ni autónomo de toda la vida

Legalmente eres autónomo, pero no uno cualquiera. La Ley Rider de 2021 obligó a varias plataformas a contratar a buena parte de sus repartidores como empleados, y eso cambió el paisaje: hoy hay riders con contrato laboral normal (ese perfil no tiene ningún problema especial) y riders que siguen siendo autónomos, muchas veces repartiendo para varias apps a la vez o cobrando casi todo de una sola.

Aquí está la primera bifurcación importante. Si facturas a varios clientes (varias plataformas, algún encargo particular), eres un autónomo estándar y el banco te pedirá lo de siempre: renta de los dos últimos años, IVA trimestral, recibos del RETA al día. Pero si al menos el 75% de tus ingresos viene de una sola plataforma, puedes encajar en la figura del TRADE (trabajador autónomo económicamente dependiente, recogida en el artículo 11 de la Ley 20/2007), que exige contrato por escrito registrado en el SEPE y se parece bastante más a una relación laboral: un único pagador, condiciones más estables, incluso derecho a descansos pactados. Para algunos bancos ese único pagador estable pesa a favor, aunque no hay una regla uniforme: cada entidad lo valora distinto, así que merece la pena preguntarlo expresamente al pedir la simulación.

Lo que de verdad mira el banco

Quita la etiqueta de "rider" de la cabeza un momento, porque a efectos de riesgo el banco hace la misma pregunta que le hace a cualquier autónomo: ¿esto se va a seguir pagando dentro de 20 años? Y para responderla pide lo mismo que a un autónomo cualquiera, con algún matiz extra por el tipo de actividad:

  • Las dos últimas declaraciones de la renta, que es donde de verdad se ve cuánto ganas después de gastos e impuestos, no lo que marca el contador de la app cada semana.
  • El alta y baja en el RETA, sin huecos. Y aquí hay un problema típico del gremio: muchos riders se dan de baja en temporada baja o cuando bajan los pedidos, y cada baja reinicia el reloj de la antigüedad que el banco quiere ver (normalmente dos o tres años seguidos de actividad).
  • Extractos bancarios de los últimos meses, para comprobar que los ingresos entran de forma más o menos regular y no son un pico puntual.
  • Si tienes contrato TRADE, ese documento registrado en el SEPE. Si trabajas para varias apps, facturas de cada una que demuestren de dónde sale cada euro.

El año en que conviene declarar más, no menos

Esto ya lo hemos contado con otros perfiles de autónomos y aquí pega todavía más fuerte: muchos riders optimizan gastos (kilometraje, mantenimiento de la moto o el coche, el móvil, el plan de datos) para pagar menos a Hacienda, y es una decisión perfectamente razonable. El problema es que esa misma declaración, la que reduce tu factura fiscal, es la que el banco usa para calcular cuánto puedes permitirte de hipoteca. Si el año antes de pedirla declaras lo mínimo, el banco ve a alguien que gana poco, aunque la cuenta real sea otra. Si puedes planificarlo con tiempo, declarar un resultado más alto el año o los dos años antes de pedir la hipoteca suele compensar, aunque pagues algo más de impuestos ese ejercicio.

Lo que viene (y todavía no ha llegado)

Hay una directiva europea sobre trabajadores de plataformas que obliga a los países de la UE a aclarar cuándo un rider es en realidad un asalariado encubierto, con plazo de transposición hasta el 2 de diciembre de 2026. En España, de momento, el proceso solo ha llegado a la consulta pública previa del Ministerio de Trabajo: no hay ley aprobada ni fecha de aplicación real todavía. Si trabajas para una plataforma, puede que tu situación cambie en los próximos meses o puede que no cambie nada a corto plazo. Vale la pena tenerlo en el radar, pero no conviene tomar decisiones de hipoteca pensando en una ley que todavía no existe.

Tres cosas que ayudan de verdad

Si tu plan es pedir hipoteca en el próximo año o dos, esto es lo que más juega a tu favor:

Mantén el alta en el RETA sin interrupciones, aunque algún mes factures poco. Un hueco de baja pesa más de lo que parece.

Si puedes elegir, concentra ingresos en menos plataformas en vez de repartirlos entre cinco apps distintas. Un solo pagador estable, sobre todo si llega al 75% y puedes formalizar un TRADE, suele ser más fácil de explicar que cinco ingresos pequeños y dispersos.

Guarda todo: facturas, capturas del histórico de pedidos, el contrato si lo tienes. El día que el gestor te pida "algo que demuestre que esto es estable", mejor tenerlo a mano que improvisarlo esa misma tarde.

Ninguna de estas cosas te garantiza la hipoteca. Lo que hacen es quitarle al banco excusas para decir que no, que al final es lo único que de verdad está en tu mano.

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