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Si tu hipoteca es de antes de 2013 y el euríbor lleva años sin arañar tu cuota, hay una palabra que te conviene buscar en la escritura: suelo. No el del piso, el otro. El que ponía el banco para que, aunque el índice bajara al sótano, tú siguieras pagando como si no hubiera bajado nada.

El candado que el banco no te explicaba

La cláusula suelo fija un tipo de interés mínimo por debajo del cual tu cuota no baja, pase lo que pase con el euríbor. Sonaba a letra técnica más entre las decenas de cláusulas de una escritura de hipoteca, y en la mayoría de los casos funcionaba exactamente así: nadie te sentaba a explicarte que ese "mínimo del 3%" significaba que, si el euríbor se hundía, tú seguías pagando el 3% igual.

Y el euríbor se hundió. Entre 2015 y 2022 pasó buena parte del tiempo en negativo o rozando el cero. Alguien con una hipoteca normal, sin suelo, vio su cuota bajar de verdad. Alguien con suelo del 3% o el 4% siguió pagando como si estuviéramos en 2008. Multiplica esa diferencia por doce meses al año durante casi una década y entiendes por qué esto acabó en los tribunales.

2013: el Supremo dice basta, con matices

La sentencia del Tribunal Supremo 241/2013, del 9 de mayo, declaró nulas las cláusulas suelo incluidas como condición general (o sea, sin negociarla contigo uno por uno) cuando el banco no había sido transparente: no te explicó cómo funcionaba, no te dio simulaciones de escenarios, no comparó el suelo con el techo (que casi siempre era altísimo, del 12% o el 15%, así que no protegía nada en la práctica).

El matiz que dolió: el Supremo limitó al principio la devolución del dinero a lo pagado de más desde esa misma fecha, mayo de 2013, hacia adelante. Quien llevaba pagando de más desde 2006 se quedaba sin recuperar los primeros siete años. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea corrigió eso en diciembre de 2016: si la cláusula es nula, es como si nunca hubiera existido, así que el banco tiene que devolver todo, desde la primera cuota.

Desde 2019, prohibida directamente

Con la Ley 5/2019 (la que regula los créditos inmobiliarios), meter una cláusula suelo en una hipoteca nueva a tipo variable dejó de ser una opción legal. El artículo 21.3 lo dice sin rodeos: en operaciones a tipo variable no se puede fijar un límite a la baja del tipo de interés. No hace falta pelear la transparencia caso por caso, directamente no se puede poner.

Así que si firmaste tu hipoteca a partir de mediados de 2019, puedes tachar esto de la lista. El problema son las de antes, sobre todo las de los años del boom inmobiliario, entre 2005 y 2011, cuando el suelo venía prácticamente de serie en la mayoría de entidades.

¿Tu hipoteca la tiene? Esto se mira en cinco minutos

Abre la escritura (o pide una copia en el registro si no la tienes a mano) y busca la cláusula que fija los límites del tipo de interés variable. Suele estar cerca de donde dice "Euríbor más X puntos". Si ves algo como "el tipo aplicable en ningún caso será inferior al X% ni superior al Y%", ahí está: eso es el suelo y el techo.

Muchos bancos, tras la presión de 2013 en adelante, eliminaron el suelo por su cuenta a algunos clientes sin que nadie reclamara nada, así que no des por hecho que sigue activo solo porque estaba en la escritura original. Revisa también tus últimos recibos: si el tipo que te aplican coincide con euríbor más diferencial sin más, ya no lo tienes. Si el número se queda clavado en un mínimo raro año tras año, sí lo tienes.

Reclamar en 2026: los pasos, sin despacho carísimo de por medio

Primero, un burofax o reclamación por escrito al servicio de atención al cliente del banco. Tienen 15 días hábiles para responder. Casi nunca dan la razón a la primera, pero ese paso es obligatorio antes de ir más allá y además interrumpe el plazo de prescripción.

Si el banco dice que no, toca el Banco de España: se le presenta una reclamación y en unos cuatro meses emite un informe. No es vinculante para el banco, pero pesa mucho si acabas en un juzgado.

Y si hace falta, demanda judicial. Aquí la buena noticia: la inmensa mayoría de las sentencias sobre cláusula suelo fallan a favor del cliente, porque la jurisprudencia del Supremo y del TJUE ya está muy asentada. Las cifras que devuelven varían mucho según el importe de la hipoteca, el nivel del suelo y cuántos años estuvo aplicándose, pero fuentes especializadas en este tipo de reclamaciones manejan devoluciones que suelen moverse entre 5.000 y 20.000 euros, con casos por encima si la hipoteca era grande y el suelo llevaba activo desde el principio.

Sobre los plazos: la acción para declarar nula la cláusula no prescribe nunca, puedes pedirlo cuando quieras. Lo que sí tiene un plazo de cinco años es reclamar el dinero ya pagado de más, pero una sentencia del Supremo de junio de 2024 aclaró que ese plazo no se cuenta simplemente desde el día que pagaste la primera cuota con suelo. Así que si en algún momento pensaste que tu caso ya había caducado, merece la pena volver a mirarlo antes de darlo por perdido.

No hace falta contratar al despacho más caro de tu ciudad para esto. Hay firmas especializadas que trabajan a éxito, cobran un porcentaje solo si ganan, y llevan miles de estos casos con el terreno ya muy trillado. Lo único que de verdad tienes que hacer tú es ir a buscar la escritura y leer esa cláusula que llevas años sin mirar.

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