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Te llega la FEIN, la lees dos veces, respiras tranquilo porque ya sabes el tipo, la cuota y las letras pequeñas. Y entonces no pasa nada. Ni cita en notaría, ni llamada, ni un email. Tres semanas de silencio total. Sigues pensando que tu hipoteca está "cerrada" porque la tienes en un PDF con el logo del banco. No del todo: ese PDF tiene fecha de caducidad, y nadie te la lee por teléfono.

Los diez días que el banco no te puede tocar

Empecemos por lo bueno. La Ley 5/2019 obliga a que pasen al menos 10 días naturales entre el momento en que te entregan la FEIN y el día de la firma ante notario (14 si vives en Cataluña). Ese plazo mínimo existe para que no firmes nada en caliente, y durante esos días el banco no puede empeorarte las condiciones ni retirarte la oferta porque le haya cambiado el humor. Tú, en cambio, sí puedes echarte atrás cuando quieras y sin pagar nada por ello. Qué generosos, pensarás. En realidad es la ley la que reparte así las cartas: a ti te protege, al banco le obliga.

La FEIN también caduca, y la fecha está en tu documento, no en tu memoria

Aquí viene la parte que casi nadie mira. Ese plazo de 10 o 14 días es el mínimo que debe respetarse antes de firmar, pero no es lo mismo que "cuánto tiempo sigue siendo válida la oferta". Cada banco pone su propia fecha de caducidad en la FEIN, normalmente entre 30 y 45 días desde que te la entregan, aunque el número exacto varía de una entidad a otra y conviene no fiarse de lo que te diga de memoria el comercial. Búscalo en el propio documento: suele venir en la primera o segunda página, con una frase del tipo "oferta válida hasta el...".

Si tu proceso de compra se alarga (el vendedor tarda en entregar papeles, Hacienda va lenta con algún trámite, tú mismo necesitas semanas para reunir todo lo que te piden), esa fecha puede llegar antes de lo que crees. Y cuando la FEIN caduca, el banco deja de estar obligado por ella.

Qué puede cambiar de verdad si te pasas de fecha

Si la oferta vence sin que hayas firmado, el banco puede pedirte documentación actualizada y emitir una FEIN nueva, no necesariamente con los mismos números. Hay motivos que justifican ese cambio y que tienen bastante lógica si te pones en su lugar: tu situación financiera cambió (nuevas deudas que ahora aparecen en el CIRBE, un cambio de trabajo, una bajada de ingresos), o la tasación que sostenía tu hipoteca caducó, algo que pasa a los seis meses según la Orden ECO/805/2003 y que obliga a repetirla. En esos casos, el banco no está siendo arbitrario, está mirando un expediente distinto al que vio al principio.

Lo que no te pueden colar aunque te suene a excusa oficial

Otra cosa muy distinta es que te digan "es que ahora están así los tipos" sin más explicación, o que te cambien condiciones dentro del plazo mínimo de 10 o 14 días que la ley blinda. Eso no se sostiene solo con un encogimiento de hombros. Desde la Ley 5/2019, el banco tiene obligación de transparencia sobre las condiciones de tu préstamo, así que si te llega una FEIN nueva con peores números, puedes (y deberías) pedir por escrito qué ha cambiado exactamente respecto a la anterior. Si la respuesta es vaga, pide que te lo detallen línea por línea. No firmas nada todavía, así que no hay prisa que tú no te pongas.

El truco: pregunta la fecha límite el mismo día que te den la FEIN

La forma más tonta de perder una buena hipoteca es dejar que caduque por puro silencio administrativo. En cuanto recibas el documento, apunta la fecha de caducidad en tu calendario con una alarma diez días antes, no el mismo día. Si ves que el proceso se está alargando y nadie del banco te llama, llama tú y pregunta directamente cuánto tiempo te queda. No es pesado preguntarlo, es evitar que tu propia paciencia te salga cara.

Y si al final te llega una FEIN nueva con peores condiciones, no estás obligado a aceptarla sin más. Sigues sin haber firmado nada, así que sigues teniendo la opción de comparar con otro banco, negociar con el que ya tenías la relación, o simplemente pedir tiempo para decidir. La hipoteca más cara no es la que tarda más en cerrarse, es la que dejas que se cierre sola mientras tú esperas una llamada que podrías haber hecho tú primero.

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