Con el euríbor rondando el 2,9% otra vez, cualquier cosa que te quite unas décimas de la hipoteca merece un vistazo. Hay una que casi nadie te explica en la sucursal, y no va de placas solares ni de vivir en una casa de paja: si tu piso saca buena nota en el certificado energético, algunos bancos te hacen un descuento en el tipo de interés solo por eso. Se llama hipoteca verde, y el nombre suena más a campaña de marketing que a producto financiero real. Lo segundo también es cierto, pero el descuento existe.
Qué es realmente esto de la hipoteca verde
Es una hipoteca normal, con la misma documentación y el mismo proceso que cualquier otra, a la que el banco le añade una bonificación en el tipo si la vivienda tiene una calificación energética A o B. La lógica del banco no es ecologista: una casa eficiente gasta menos en luz y gas, así que a quien la compra le queda más margen cada mes para pagar la cuota. Menos riesgo de impago, mejor precio. Nada de altruismo, pura hoja de cálculo.
El papel que necesitas: el certificado energético
Aquí viene la parte que sorprende a mucha gente: el certificado de eficiencia energética (CEE) no es un trámite nuevo que te inventas para pedir la hipoteca verde. Es obligatorio desde 2013 para vender o alquilar cualquier vivienda en España, así que si estás comprando un piso de segunda mano, lo normal es que el vendedor ya lo tenga (o tenga que sacarlo antes de firmar). Para obra nueva, el promotor lo entrega junto con la escritura.
Lo que cambia es que para acceder a la hipoteca verde necesitas que ese certificado marque letra A o B. Si tu piso saca C para abajo, no entras en el club, por muy majo que sea el resto del expediente.
Si te toca sacarlo tú (por ejemplo porque el propietario anterior no lo tiene o caducó, que dura diez años), el coste de un piso normal suele moverse entre 60 y 200 euros, según metros y comunidad autónoma. Algunas regiones cobran encima una tasa de registro pequeña, de unos 10 a 12 euros; en Madrid, por ejemplo, ni eso.
Cuánto es de verdad el descuento
Aquí toca bajar un poco las expectativas. La mayoría de bancos que ofrecen hipoteca verde (Santander, ING con su "hipoteca eficiente", Unicaja con la "hipoteca oxígeno", entre otros) se mueven en torno a 0,10 puntos porcentuales de rebaja en el tipo de interés. No es un regalo que te cambie la vida, pero tampoco cuesta nada pedirlo si tu piso ya cumple. Algunas entidades especializadas en banca sostenible, como Triodos, llegan más lejos, con descuentos que pueden rondar los 0,20-0,30 puntos.
Para que te hagas una idea con números en lugar de porcentajes sueltos: en una hipoteca de 250.000 euros a 30 años, un descuento de dos o tres décimas puede traducirse en varios miles de euros de ahorro en intereses a lo largo de toda la vida del préstamo (la cifra exacta depende del tipo de partida, fijo o variable, y de cómo evolucione el euríbor si tu hipoteca es variable). Con descuentos de una décima el ahorro es más modesto, pero se mantiene todos los años que dure la hipoteca, así que suma.
¿Y si el piso que quieres tiene mala nota?
Que tu piso favorito tenga una E no te deja fuera del todo. Varios bancos tienen una versión de hipoteca verde pensada justo para esto: compras una vivienda de segunda mano con mala calificación, incluyes en la misma operación el dinero para reformarla (aislamiento, ventanas, caldera nueva), y una vez terminada la obra y con el certificado renovado a A o B, el banco te aplica entonces las condiciones bonificadas. Es más papeleo, sí, porque tienes que presentar memoria de reforma y justificantes de la obra, pero convierte un piso energéticamente anticuado en una opción viable sin renunciar al descuento.
Antes de pedirla, dos cosas que conviene mirar
No todos los bancos la ofrecen, y los que la tienen no siempre la anuncian en la web con el mismo nombre. Pregunta directamente por "hipoteca verde", "hipoteca eficiente" o "bonificación por certificado energético" cuando compares ofertas, porque a veces está escondida entre las vinculaciones (seguro, nómina) y hay que sacarla a la luz.
Y compara siempre el ahorro real frente al resto de condiciones de la hipoteca. Una décima menos de tipo no compensa una comisión de apertura alta o un seguro carísimo vinculado por otro lado. El descuento energético es un extra que suma si ya tienes claro el resto de la operación, no un motivo para elegir un banco peor solo por esas décimas.
Al final, si tu piso ya tiene buena nota energética (o puedes conseguirla con una reforma que ibas a hacer de todas formas), preguntar por la hipoteca verde cuesta un correo o una llamada. Que el banco te diga que no lo ofrece tampoco es el fin del mundo. Pero dejarte esas décimas sobre la mesa sin ni siquiera preguntar, con el euríbor donde está ahora, sí que duele un poco.