Firmas la hipoteca y en algún momento del proceso tu gestor te manda la fecha, la hora y el nombre del notario, todo en el mismo mensaje, como si fuera parte del pack. Tú asientes, apuntas la dirección en el móvil y ya está. Nadie te ha preguntado si querías ir a otro sitio. Pues aquí va la sorpresa: podías haberlo hecho. El notario de tu hipoteca lo eliges tú, no el banco, y la ley que lo dice lleva vigente desde 2019.
La ley lo dice clarísimo (aunque el banco no te lo cuente)
La Ley 5/2019, la misma que regula casi todo lo que rodea a la firma de una hipoteca (FEIN, plazo de reflexión, quién paga qué), establece que el prestatario tiene derecho a elegir notario, tanto para firmar como para cancelar la hipoteca el día de mañana. El banco no puede escogerlo por ti, ni de forma directa ni disimulada montando un sistema que en la práctica solo te deje una opción. Y ojo con esto: es un derecho irrenunciable. Aunque firmes un papel donde aceptas "el notario que proponga la entidad", esa cláusula no vale nada si tú quieres ejercer tu derecho a elegir otro.
Por qué el banco siempre te ofrece "el suyo"
No hay maldad detrás, casi siempre es logística pura. A la sucursal le viene mejor trabajar con dos o tres notarías con las que ya tiene rodada la coordinación de papeles: la gestoría les manda todo con antelación, conocen el formato de la escritura del banco, la cita se agenda rápido. Para el banco es comodidad. Para ti, si lo aceptas, tampoco pasa nada malo, simplemente es la opción por defecto, no la única que existe.
Qué cambia si eliges el tuyo (y qué no)
Vamos a la parte que no te va a gustar tanto: elegir tu propio notario no te va a ahorrar dinero. Los aranceles notariales están fijados por ley (Real Decreto 1426/1989) y son iguales en cualquier notaría de España para el mismo tipo de escritura, así que no existe el notario "más barato". Y desde la propia Ley 5/2019, el coste de la matriz (el documento original) lo paga el banco, no tú, elijas a quien elijas.
Lo que sí cambia es todo lo demás. Puedes ir a un notario que ya conoces, el que os hizo el testamento a ti y a tu pareja, por ejemplo, o simplemente uno más cerca de casa que de la sucursal. También puedes elegir a alguien con quien te sientas cómodo repitiendo la pregunta incómoda dos veces, porque parte del trabajo del notario es justo ese: explicarte la escritura antes de que la firmes, en el acta previa gratuita que hoy suele hacerse por videoconferencia unos días antes. Esa acta también la haces con el notario que elijas tú, no con el de la sucursal si no quieres.
Cómo ejercerlo sin liarla
No hace falta ningún trámite complicado. Dile a tu gestor, por escrito y cuanto antes en el proceso, que quieres proponer tú el notario, y dale el nombre y los datos de contacto. La gestoría del banco (que sigue coordinando el papeleo aunque cambies de notaría) se pondrá en contacto con esa notaría para enviarle la documentación antes de la firma, igual que haría con la suya. Si lo avisas con margen, fricción cero. Si llegas con el cambio dos días antes de la firma, es probable que la logística no llegue a tiempo y acabes firmando con el que ya estaba agendado. El momento de decirlo es nada más recibir la FEIN, cuando ya sabes que la operación va en serio.
Y la gestoría, ¿también se elige?
Sí, técnicamente también, aunque aquí la cosa pesa menos. Desde 2019 la gestoría vinculada a la hipoteca la paga el banco, y en la práctica casi siempre es la gestoría habitual del banco la que lleva todo el proceso, porque es quien mueve los papeles entre notaría, registro y entidad. Puedes plantear la tuya propia si tienes una de confianza, pero prepárate para más resistencia aquí que con el notario: la gestoría maneja plazos e interlocución directa con el banco, y prefieren la que ya conocen. Se puede negociar, pero no esperes que sea tan sencillo como cambiar de notario.
Al final el detalle no toca el tipo de interés ni la cuota, pero sí cambia con quién te sientas el día que firmas el papel más caro de tu vida. Y si vas a pasar media hora escuchando cláusulas antes de estampar la firma, mejor que sea alguien que hayas elegido tú.