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Miras tu recibo de la hipoteca en enero y en diciembre y ves exactamente la misma cifra. Normal, pensarás, para eso es una cuota fija. Lo que no se ve a simple vista es que, por dentro, esa cuota está librando una guerra distinta cada mes: al principio casi todo es interés, con los años el capital se va comiendo el pastel. Y entender ese mecanismo te ahorra sustos y, si juegas bien tus cartas, también dinero.

El sistema que usa (casi) todo el mundo

En España, casi todas las hipotecas funcionan con el llamado sistema francés: cuota constante durante toda la vida del préstamo, calculada para que, sumando intereses y capital, siempre pagues lo mismo. Lo que varía mes a mes es cómo se reparte esa cifra entre las dos partes.

El interés se calcula sobre lo que todavía debes, no sobre lo que pediste al principio. Como al principio debes casi todo el capital, la parte de interés de tu cuota es enorme. Según vas devolviendo dinero, la deuda pendiente baja, así que el interés que genera también baja, y lo que queda de la cuota (que sigue siendo la misma) se destina cada vez más a capital.

Con números, que es donde se entiende de verdad

Coge una hipoteca de 150.000 euros a 25 años con un tipo fijo del 3%. La cuota sale en torno a 710-715 euros al mes.

En el primer recibo, de esos 711 euros, unos 375 son intereses y solo 336 son capital. Prácticamente mitad y mitad, y eso con un tipo moderado. Con un 4% en vez de un 3%, el primer mes pagarías más de intereses que de capital sin que la cuota total suba tanto como cabría esperar, porque el banco la ajusta para que el préstamo se termine de pagar igualmente en el plazo pactado.

Ahora salta a la mitad del camino, al pago número 150 de 300. Aunque ya has hecho la mitad de los pagos, todavía debes cerca de 89.000 euros de los 150.000 que pediste, casi el 59% del capital original. Has pagado la mitad de las cuotas y sigues debiendo más de la mitad del piso. No es un error del banco ni una letra pequeña escondida: es matemática pura del sistema francés, y le pasa a todo el mundo con este tipo de hipoteca.

Por qué esto no es solo curiosidad de sobremesa

Aquí está la parte que sí cambia decisiones. Si amortizas capital de forma anticipada, cuanto antes lo hagas, más intereses futuros te ahorras, porque cada euro que adelantas deja de generar interés durante todos los años que le quedaban al préstamo. Amortizar 5.000 euros en el año 2 pesa mucho más que amortizar los mismos 5.000 euros en el año 20, cuando ya queda poco capital pendiente y poco interés que ahorrar.

También explica por qué vender o cambiar de hipoteca en los primeros años suele doler más de lo que la gente espera. Si llevas cinco años pagando religiosamente y decides vender, puede sorprenderte lo poco que ha bajado el capital pendiente comparado con todo lo que has desembolsado. No has tirado el dinero, has pagado el coste de financiarte, pero conviene saberlo antes de hacer cuentas alegres sobre cuánto "ya tienes pagado" del piso.

El cuadro de amortización con el detalle mes a mes de cuánto es interés y cuánto es capital tiene que aparecer en la FEIN antes de firmar. Vale la pena abrirlo y mirar al menos los primeros años y algún punto intermedio, en vez de fijarte solo en la cuota mensual que te van a cobrar.

La excepción que casi nadie usa en España

Existe otro sistema, el llamado alemán, donde el capital que amortizas cada mes es siempre el mismo y lo que baja con el tiempo es la cuota total, porque el interés va menguando sobre una deuda que se reduce a ritmo constante. Con este sistema pagas más al principio y menos al final, justo lo contrario de lo que muchos imaginan que ya hace el sistema francés. En la práctica, casi ningún banco español lo ofrece para hipotecas residenciales, así que si tu oferta no dice lo contrario, da por hecho que estás en el sistema francés de toda la vida.

Saber esto no te va a bajar el tipo de interés ni te va a librar de los gastos de la compra. Pero sí te ayuda a leer tu cuadro de amortización sin sorpresas, a decidir con más criterio cuándo amortizar si te llega un dinero extra, y a no pillarte los dedos calculando de cabeza "cuánto piso" tienes ya pagado solo por el número de años que llevas.

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